En profundidad

¿Qué papel desempeñan las instituciones culturales en la propagación de desinformación?

01/abril/2022 por Nadia Nadesan
Rhetoric (from the Tarocchi, series C: Liberal Arts, #23) from The Cleveland Museum of Art collection
Nadia Nadesan

Nadia Nadesan

Coordinadora de Proyectos Europeos

Es una investigadora de UX, facilitadora de diseño y gestora de proyectos en la Fundación Platoniq que trabaja en la intersección de la Justicia de Diseño y las tecnologías abiertas. Soy miembro fundador de Design Justice Mediterránea y promuevo una agenda hacia la tecnología que incorpora la justicia y prioriza el impacto.

Hipótesis

La COVID-19 ha puesto al descubierto y exacerbado ciertas carencias y males de nuestra sociedad, entre ellas la propagación de desinformación y los discursos de odio contra varios grupos sociales. La cuestión que se planteó en el marco del inDICEs Bootcamp al cuarto grupo de trabajo, compuesto por Rasa Bočytė, Claudia Cacovean, Marta Anducas, Oyidiya Oji y Nadia Nadesan, consistió fundamentalmente en comprender el impacto que tiene la desinformación sobre la sociedad y el papel que pueden asumir las GLAM —que es el acrónimo en inglés de galerías, bibliotecas, archivos y museos, es decir, las instituciones que gestionan el patrimonio cultural— para abordar este reto.

Esta cuestión es todo un rompecabezas con numerosas piezas. Por esta razón, en la primera fase del estudio nos centramos en tratar de identificar una idea transversal. En esta fase inicial, la líder del grupo de trabajo, Oyidiya Oji, nos propuso al resto de integrantes empezar a escribir las preguntas que se nos ocurrían a partir de los datos de los que disponíamos. Tomamos los datos de las siguientes fuentes:

Nuestras preguntas dieron lugar a cinco ejes temáticos para trabajar:

  • Canales o modos de desinformación: las plataformas y canales digitales que influyen sobre cómo se propaga la desinformación.
  • Las personas que hay detrás de los datos: es decir, quiénes son el blanco de los discursos de odio y qué motivaciones tienen quienes difunden los bulos.
  • Pasado, historia, relato: la desinformación no es un fenómeno nuevo; históricamente ha repetido el mismo patrón, que no es sino explotar a los miembros más vulnerables o más percibidos como «otros» de las sociedades.
  • Dinámicas de poder: la desinformación que se presenta como discurso de odio se basa en unas dinámicas de poder históricas que discriminan.
  • El papel que desempeñan las GLAM (galleries, libraries, archives and museums): las organizaciones a cargo del patrimonio cultural marcan la memoria histórica y las narrativas en torno al pasado, por lo que tienen un papel que desempeñar a la hora de recopilar y presentar unos contrarrelatos que desafíen los estereotipos e injusticias de la historia.

Teniendo en cuenta estos diferentes temas, formulamos las siguientes hipótesis para nuestra investigación:

H1. La desinformación propagada durante la pandemia se ha construido sobre unas dinámicas de poder asimétricas y refuerza dichas dinámicas históricas.

H2. Los medios digitales han exacerbado el daño que causan los discursos de odio.

H3. Las instituciones culturales pueden actuar y han actuado como agentes facilitadores del diálogo y reflexiones que cuestionen las narrativas discriminatorias de la desinformación.

Investigación

En un primer momento, nuestra investigación consistió en analizar nuestros dos recursos principales y compararlos para encontrar temáticas y datos similares y poder crear una narrativa transversal que condensara nuestro análisis. Teníamos asimismo el objetivo de buscar intervenciones, exposiciones e iniciativas de instituciones culturales que abordaran la cuestión de la desinformación en un contexto de epidemia y discriminación.

Un tema saliente fue la construcción del «otro» en los mensajes de desinformación para crear una animosidad o agitar el odio contra ciertas comunidades y grupos marginalizados, a los que se sitúa apartados de una idea de nación o Estado homogéneos. Este ha sido un mecanismo recurrente a lo largo de la historia y se ha dado con diferentes epidemias, desde la crisis del sida a la fiebre amarilla o la gripe española. El resultado de construir a ese «otro» es, como vimos en el informe, que mediante la creación de esa otredad se hace hincapié en las diferencias y se crean divisiones claras en función de la raza, la etnicidad y la cultura cuando hay intereses geopolíticos claros en juego. Entonces, ¿qué pueden hacer las instituciones culturales para cuestionar las desigualdades históricas y hacer una reflexión crítica en torno a la desinformación cargada de odio?

Nos resultó difícil encontrar ejemplos de cómo las GLAM se referían a las epidemias o a la desinformación basada en el odio de épocas pasadas. Muchos de los ejemplos que encontramos se basaban en los recuerdos de cada una de las personas integrantes del grupo de trabajo relativos a exposiciones u otros ejemplos pertinentes. Uno de estos ejemplos de nuestra inteligencia colectiva fue la obra Lethal Weapons [Armas letales]. En Lethal Weapons, el artista Barton Benes emplea el humor para enfrentar al público con sus propios prejuicios sobre las personas que viven con el VIH y el sida. Benes, que vivía con el VIH, usó objetos cotidianos como por ejemplo una frasco de perfume o una pistola de agua y los llenó con su propia sangre para convertirlos en «armas letales».

«Estas obras provocadoras abordan de frente el VIH/sida. Mezclando el activismo político, la poesía visual y un retorcido sentido del humor obligan al espectador a enfrentarse a su miedo a la muerte y al contagio». Nuestra investigación incluyó la búsqueda de otros ejemplos parecidos; exposiciones o iniciativas de GLAM que incitaran el pensamiento crítico e invitaran a reflexionar sobre el impacto de las pandemias y la desinformación, especialmente para abordar los temas polémicos de la desinformación de nuestros días con una perspectiva histórica. Quizá «no estamos pasando por exactamente lo mismo que ocurrió en 1917, o la epidemia de polio a mediados del siglo XX, o la primera época del sida en los 80, [no obstante] cada uno de estos ejemplos históricos nos ofrecen un baremo útil para medirnos y para comprender… las complejidades sociales que estamos observando hoy». Sin embargo, no pudimos encontrar muchos ejemplos buscando en Internet, de modo que, a medida que fue avanzando el Bootcamp, la hipótesis fue dejando de ser una afirmación que confirmar o refutar para convertirse en una iniciativa, un imperativo para situar a las GLAM como un espacio fundamental donde cuestionar, repensar y comprender la desinformación con perspectiva crítica.

Narrativas de datos visuales: el signo de los tiempos

Con los datos de libre acceso que teníamos y las reflexiones de esta primera fase, procedimos a experimentar con diferentes maneras de visualizar nuestros datos. Mientras que el informe de la UE mencionaba al Kremlin en 34 ocasiones y a Rusia en 120 ocasiones, en el conjunto de datos de Princeton apenas había menciones a Rusia.

Además, encontramos muchos ejemplos de desinformación, pero menos de contrarrelatos. Realizamos la siguiente visualización reflexionando acerca de esto:

La siguiente visualización captura los tipos de desinformación y los medios donde se propagan mayoritariamente:

El hecho de crear narrativas visuales de manera lúdica y colaborativa, como hicimos, fue un ejercicio de exploración muy esclarecedor. Nos permitió realizar una visualización de los datos de las principales motivaciones que subyacen a los discursos de odio y la desinformación.

A continuación se muestra una gráfica con las motivaciones de los discursos de odio, que luego completamos con imágenes y memes que pensamos que las reflejaban en cada caso. La actividad y la visualización resultaron interesantes, ya que tuvieron como resultado un producto que refleja tanto los datos analizados como las imágenes que evocan lo que sentimos y cómo recibimos ese contenido.

Conclusions

En definitiva, nuestra investigación nos recordó el papel que desempeñamos colectivamente para preservar la dignidad ajena y humanizarnos mutuamente ante las noticias polarizadoras y la desinformación. Entidades como los museos y las bibliotecas pueden ejercer un rol, y lo han hecho, a la hora de abrir espacios donde el público pueda observar y reflexionar en torno a los problemas sociales, lo cual es hoy en día una necesidad acuciante. Proyectos como SMILEs son necesarios para que las instituciones del patrimonio cultural se replanteen su futuro y su rol en la sociedad, aspirando a ser más que un mero depósito del pasado y asumiendo que tienen un papel que desempeñar en el pensamiento crítico colectivo de la sociedad. En el momento actual, —en el que asistimos a la transformación de las nociones de cultura y patrimonio cultural— es preciso que las GLAM, como coleccionistas de historias, reconozcan su responsabilidad y el impacto de las narrativas perniciosas, tanto nacionalistas como coloniales, para replantearse su futuro, tanto en las redes como fuera de ellas. Quizá incluso sea de ayuda para el público poder cotejar las cuestiones polémicas o apremiantes de nuestro tiempo con la distancia y las dosis de información que ofrecen las exposiciones.

Las instituciones culturales cuentan con un espacio único que permite contestar y cuestionar el poder, así como con los recursos y objetos que permiten pensar en torno al pasado. Por tanto, ante la presencia de corrientes peligrosas de desinformación, estas entidades deberían estar a la altura de las circunstancias y cuestionar los sistemas que subyacen a las desigualdades, adaptándose a las nuevas realidades digitales y creando usos nuevos para los artefactos históricos que permitan construir un futuro más justo.

El Proyecto inDICEs

Este artículo se publicó originalmente en el Observatorio Abierto inDICEs. Puedes leer la publicación original (en inglés) aquí.

inDICEs es un proyecto de investigación financiado por el programa Horizonte 2020 para responder a los nuevos retos que plantean la digitalización y el Mercado Único Digital para la cultura europea. El objetivo de inDICEs es permitir que quienes toman las decisiones y elaboran las políticas del sector del patrimonio cultural (las instituciones GLAM) comprendan el impacto social y económico de la digitalización en el sector cultural. Este proyecto aspira también a abordar la necesidad de un uso, o aprovechamiento, de los bienes culturales. En este sentido, la plataforma de inDICEs —el Observatorio Abierto inDICEs— surge para poner herramientas y recursos a disposición de los dirigentes del sector del patrimonio cultural para que comprendan mejor la digitalización de la cultura y elaboren estrategias para el futuro.

Referencias

  1. https://visualaids.org/artists/barton-lidice-bene
  2. https://citylimits.org/2020/08/17/cholera-yellow-fever-flu-pandemic-lessons-from-nycs-past
Wilder Journal by Platoniq - Sticker pack
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